miércoles, 25 de mayo de 2011

LAS CICATRICES DE LOS CLAVOS

Es la historia de un muchacho que tenía muy mal carácter. Su padre le dio una bolsa de clavos y le dijo, que cada vez que perdiera la paciencia, debería clavar un clavo detrás de la puerta. El primer día, el muchacho clavo 37 clavos detrás de la puerta. Las semanas que siguieron, a medida que él aprendía a controlar su genio, clavaba cada vez menos clavos detrás de la puerta.

Descubrió que era más fácil controlar su genio que clavar clavos detrás de la puerta. Llego el día en que pudo controlar su carácter durante todo el día. Después de informar a su padre, este le sugirió que retirara un clavo cada día que lograra controlar su carácter. Los días pasaron y el joven pudo finalmente anunciar a su padre que no quedaban más clavos para retirar de la puerta. Su padre le tomó de la mano y lo llevo hasta la puerta. Le dijo: - has trabajado duro, hijo mío, pero mira todos esos hoyos en la puerta. Nunca más será la misma.

Cada vez que tú pierdes la paciencia, dejas cicatrices exactamente como las que aquí ves. Tú puedes insultar a alguien y retirar lo dicho, pero del modo como se lo digas lo devastará, y la cicatriz perdurara para siempre.

Reflexión

De esta misma manera pasa con las personas pierden la calma insultan, agreden y ofenden y luego pretenden arreglarlo todo con una simple disculpa.